jueves, 3 de noviembre de 2016

'La chica del tren' - Paula Hawkins

Hoy os voy a hablar de un libro del que seguro que no habéis oído hablar: La chica del tren (2015), de la británica Paula Hawkins (nacida en Zimbabue/Zimbabwe en 1972).

SINOPSIS (Fuente: Quelibroleo.com):
Rachel toma siempre el tren de las 8.04 h. Cada mañana lo mismo: el mismo paisaje, las mismas casas… y la misma parada en la señal roja. Son solo unos segundos, pero le permiten observar a una pareja desayunando tranquilamente en su terraza. Siente que los conoce y se inventa unos nombres para ellos: Jess y Jason. Su vida es perfecta, no como la suya. Pero un día ve algo. Sucede muy deprisa, pero es suficiente. ¿Y si Jess y Jason no son tan felices como ella cree? ¿Y si nada es lo que parece? Tú no la conoces. Ella a ti, sí.

Bueno, primero de todo, decir que, por la sinopsis, yo me esperaba otra cosa. No sé, algo más elaborado, complejo y original. Pero ya os puedo adelantar que es un thriller bastante típico. Así que yo os recomendaría no empezar a leer el libro con grandes expectitavas. O, directamente, no comenzar a leerlo.

Bien, más allá de eso, llama un poco la atención el modo en el que está escrito (quizá genera confusión al principio, al haber tres voces). Es una especie de estilo epistolar, rollo diario, pero te acabas dando cuenta que las protagonistas -las narradoras son tres mujeres jóvenes- llegan a narrar las cosas según va ocurriendo. Es decir, algo así (ejemplo inventado): "Hace un hora, en casa, me sentía fatal; tenía que salir. Ahora estoy en un barrio al este de Londres, rodeada de gente que solo tiene el próposito de llegar a casa o algún pub." Cae por su propio peso: este tipo de narración, aplicado a la vida real, no tiene ningún sentido. Alguien no le va contando su vida al viento mientras ésta se desarrolla. "Me acabo de caer de la bici, estoy sangrando, llevo mi mano a la herida...". ¿A quién coño se lo estás contando? Llamadme cuadriculado, pero no tiene sentido. De todas formas, bueno, es literatura, todo puede ser... Pero joder, no sé, parece un estilo facilón y probablemente también pretencioso. Aunque tampoco es que sea una novela mal escrita -ni brillamentemente-, que quede claro.

Yo el libro lo interpreto un poco como una oda a los perdedores/vencidos. En ese sentido, la novela me recuerda mucho a la novela corta La Entrega, del gran Dennis Lehane (un escritor que le da mi vueltas a Paula Hawkins, aunque precisamente esa no sea una novela especialmente brillante). El caso es que los protagonistas no tienen una vida demasiado fácil, excitante y/o agradable. Y lo malo es que yo no me he sentido muy alineado con ellos (o más bien ellas). No sé, sus compartamientos o vidas no me han mecido o arrastrado. Además, las tres protas parecen casi cortadas con el mismo patrón. Se echa de menos más trabajo en cuanto a la creación de las protagonistas... o quizá es que la autora no es capaz de hacerlo mejor. Pero vamos, les falta profundidad psicológica. Incluso, a mi juicio, resultan un tanto odios@s (no solo las tres protas).

Eso sí, hay que destacar que hay bastante sentimentalismo en la novela. Particularme, a mí, como hombre notablemente sensiblón y tal, pues eso me gusta y me remueve bastante. Aún así, diría que es un sentimentalismo barato. Y, por otra parte, al no acabar de meterme en la historia o en la piel de las protas... pues tampoco vale para mucho. Si no sois como yo (personas sensiblonas, románticas y tal), ya os puedo adelantar que es probable que tengáis ganas de tirar el libro a la basura.

[Ojo, aquí puede llegar algún spoiler]

La narración -un tanto sobria- va desarrollándose a un ritmo lento, demasiado lento. Borrachera por aquí... borrachera por allá (una de las protas, y digamos que la principal, es alcohólica). Estamos en esto cuando la autora, ni corta ni perezosa, se saca de la manga a un personaje (y casi podemos decir que dos) para confundirnos un poco. Todo un cliché del género. ¿Hay más? ¡Claro! La típica ocultación de información relevante. Las protragonistas nos cuentan todo sobre su vida a excepción de, curiosamanete, algo relevante en cuanto al eje de la trama (algo sí nos cuenta en ese sentido, pero lo justo...). Bueno, no digo a qué me refiero por no hacer un gran spoiler. Pero es que... ¡es una orgía de clichés! Y es que este thiller es ¡lo de siempre! (en novelas negras, o thillers, que toman el camino fácil). Por supuesto, las protas no parecen enterarse de mucho de lo que pasa a su alrededor. Pero ojo a lo que tiene que ver con la investigación policial (quienes parecen tener menos luces que un triciclo infantil): nadie ve nada (¿no han buscado testigos?), a excepción de una de la Prota Nº1, pero, por supuesto, ¡iba borracha!; el resgistro de cierta casa no parece haberse hecho muy bien (por algo del final...); no hay cámaras en ningún lado o eso parece; en X sitio hay ADN insuficiente (¡vaya, por Dios!); en un lugar importante, y terroso, no hay roderas de coches (debería haberlas, y lo dejo aquí), o quizá no las han buscado o yo qué sé. No sé, quizá la señorita Hawkings no tiene una buena opinión de la policía... '¿Esos que van de uniforme? ¡Bah, no valen para nada!' Pero, en todo caso, todo muy casual y normal, ¿verdad? Bueno, no voy a contar nada más, no quiero pasarme de listo, pero creo que ya he destapado bastante la genialidad de este thriller. Una obra maestra, absolutamente.

Y todo para llevarnos a un final imPREVISIBLE. O sea, aclaro: a todas luces, la intención de la autora es que el final sea imprevisible. Pero, amiga, conmigo no lo conseguiste (y me consta que tampoco con much@s otr@s). Quien, como yo, se haya tragado un montón de telefilmes/thrillers baratos de esos que emiten en Antena 3, ya se imaginará el final. Simplemente porque es el típico final de aires... ¿imPREVISIBLES? Quizá ese final podría haber tenido su qué hace muchas décadas (ahí está Psicosis, esa película de Alfred Hitchcock tan sobrevalorada), pero estamos en el siglo XXI. Esos finales están más vistos que el tebeo. Srta. Hawkings, ¿es que no pensó en ello? Total, que es lo típico: intentas ir de guay, de ser capaz de crear una historia imprevisible... y se te gira en contra totalmente. En fin, en ese sentido, por esa poco inteligente trama (esas casualidades...) y ese final previsible y a la vez patético, me recuerda a la película El ilusionista (protagonizada por Edward Norton). ¡Oh, qué sorpresa tan sorpresiva! Tú esperas que no hayan intentado jugar contigo, follarse así la trama para esto... y, ni cortos ni perezos, lo hacen. Por favor, un Nobel, un Pulitzer, un Oscar, ¡un algo para estos genios! No, en serio, me ha hecho gracia leer en algún sitio que "nada es lo que parece" (otro cliché). No, qué va...

Pese a ello, bueno, la novela puede resultar más o menos entretenida (cuestión de gustos, exigencias, etc.).

Por otro lado, aunque no se comente mucho, hay mucho machismo en la novela. Parte de él es muy explícito -así que poco que decir- pero otro está 'disfrazado'. Aún así, joder, la trama lo va destilando y destilando. No sé si la autora es machista o quizá es que el 90% de l@s ingleses lo son, pero... No sé, es un poco en plan: "Quiero que sea feliz; ¡voy a chupársela!" o "Ven, guapa, y chupa". Al hilo de lo que decía, no tiene por qué ser apología del machismo sino que quizá solo cuenta una realidad. O quizá son ambas cosas, yo qué sé.

Resumiento, estamos ante un buen ejemplo de literatura condón; de usar y tirar. Un libro de esos que te hace reflexionar... Sí, te preguntas si la escritora tiene el talento de un cenicero o es que ha tenido un 'mal día'. Pero, en fin... marketing is marketing. ¿Libro recomendable? Ya sabéis que no... Pero bueno, sí se lo recomendaría a personas sensiblonas y no demasiado exigentes (que quieran pasar el rato sin más, ¿del mismo modo que ven Gran Hermano?). No para el resto. ¿Mi nota? un 4. Por cierto, la película no la he visto. ¿A que no adivináis si la voy a ir a ver?

2 comentarios:

  1. La verdad me gusto mucho. y siempre hay gente que critica por todo.

    ResponderEliminar
  2. Hola, Fernanda. Gracias por tu comentario.
    Bueno, es una cuestión de gustos. A mí no me gustó, así que la crítica no podía ser positiva.
    Saludos.

    ResponderEliminar